La Junta de Superintendentes Generales ha emitido la siguiente declaración como respuesta a la extensa publicidad dada a casos de abuso por parte del cuerpo ministerial:

Recientemente, la cobertura de los medios sobre casos de abuso sexual por parte del cuerpo ministerial ha aumentado nuestra compresión de la naturaleza delicada de las relaciones que los ministros y otros trabajadores cristianos tienen con las personas a las cuales ministran, cualquiera sea su edad, género o circunstancia. La posición de la Iglesia del Nazareno siempre ha sido que aquellos que ministran deben mantenerse irreprochables en todo aspecto de su vida. No deben abusar de las posiciones de confianza y autoridad que les son dadas, y no deben manchar el buen nombre de la Iglesia de Jesucristo con comportamiento que de cualquier forma esté por debajo de la pureza y confiabilidad total.

La Asamblea General de la Iglesia del Nazareno ha adoptado procedimientos judiciales para el uso de las iglesias locales y los distritos de la iglesia, es decir, aquellas entidades que son responsables de acreditar a los ministros. Esos procedimientos indican claramente los pasos a seguir al momento de tratar o investigar acusaciones de abuso. Las iglesias locales y los distritos siempre han sido instados a tratar con acusaciones de abuso sexual de manera rigurosa, siguiendo los procedimientos recomendados para remover las credenciales de ministros ofensores. Cualquier restauración al ministerio puede ocurrir solo después de un proceso prescrito y extenso de restauración. Dependiendo de la naturaleza del presunto abuso, algunos ministros ofensores jamás podrán ser restaurados al ministerio, lo cual les negaría cualquier posibilidad de asumir una posición de autoridad o responsabilidad dentro de la iglesia.

Instamos a nuestro pueblo a seleccionar con cuidado a aquellas personas, sean ministros o laicos, que trabajan con niños y jóvenes. Las medidas de seguridad necesarias para trabajadores dentro de la iglesia deben incluir permisos para realizar verificaciones de antecedentes a través de autoridades legales, políticas relacionadas a la presencia de por lo menos dos adultos junto a los niños en todo momento, y ventanas en los salones y oficinas, y en las puertas que dan hacia los pasillos. Hay otras medidas de seguridad y políticas disponibles para proteger aún más a los niños y jóvenes de abuso potencial por medio de nuestras oficinas de Ministerios de Niños y Juventud Nazarena Internacional en Lenexa, Kansas, EE.UU.

La integridad de la Iglesia de Cristo debe ser protegida en todo momento. Nuestra ética de santidad no nos permite otra alternativa excepto la de proteger a aquellos por quienes somos responsables, asegurándonos que todos los trabajadores de la iglesia, ministros o laicos, ya sean asalariados o voluntarios, se mantengan irreprochables. 

- Junta de Superintendentes Generales