Dentro de la Iglesia del Nazareno, una denominación de más de 2 millones de miembros en 156 áreas mundiales, se están llevando a cabo múltiples conversaciones acerca de una variedad de temas.

Una de estas conversaciones está centrada en las iglesias “emergentes”. Este tema crea confusión y conflicto en algunos círculos. Son varios los asuntos relacionados a la “iglesia emergente.” Algunos son de ayuda y positivos; otros son problemáticos y preocupantes. Esto se ve agravado porque aquellos que se auto-identifican como “emergentes” reflejan una amplia gama de posiciones y perspectivas, y difieren ellos mismo.

Existen varios autores, con un número significativo de lectores, que se identifican como “líderes de la iglesia emergente.” Ellos están conscientes de la necesidad que tiene la Iglesia de aumentar su interacción con la sociedad. Algunos son completamente ortodoxos en su teología y su punto de vista acerca de las escrituras, pero otros asumen posiciones que desde el punto de vista de la Iglesia del Nazareno serían considerados heterodoxos y, por lo tanto, inaceptables.

Algunos de nuestros pastores, superintendentes y laicos creen que hay un segmento dentro de la Iglesia del Nazareno que está afirmando este nuevo “movimiento”, lo cual pone en riesgo nuestra coherencia teológica como denominación. Ellos temen que esta dirección solo servirá para socavar a la iglesia con herejías.

Sus preocupaciones parecen ser reforzadas por algunos líderes “emergentes” que han hecho declaraciones que para ellos parecen ser preocupantes. Estos comentarios reflejan posiciones teológicas que rechazan varios principios básicos de las Escrituras y del Cristianismo ortodoxo, los cuales son afirmados por la Iglesia del Nazareno en nuestros Artículos de Fe.

Hay otros en nuestra denominación, incluyendo pastores, superintendentes y eruditos, que ven el concepto de la iglesia “emergente” como una expresión positiva y esperanzada de lo que significa ser la Iglesia. Ellos están buscando de manera genuina cómo ministrar en una cultura tan compleja y en constante cambio. Su meta es demostrar la relevancia de la verdad bíblica a través de vidas encarnadas y transformadoras.

Este grupo, mencionado previamente, está profundamente comprometido con la autoridad y la infalibilidad de la Palabra de Dios, y con el poder del Espíritu Santo para cambiar vidas, comunidades y naciones. A menudo, interactúan con el quebrantamiento de la sociedad a través de ministerios de compasión, trabajando diligentemente para traer restauración, conversión y transformación.

La Junta de Superintendentes Generales ni endosa, ni afirma a las “iglesias emergentes” o líderes que no mantienen la teología ortodoxa. La declaración emitida por la Junta, llamada “Creemos”, articula claramente la posición de la Junta con relación a los Artículos de Fe, los valores y la misión afirmada en el Manual de la Iglesia del Nazareno, instando a los nazarenos alrededor del mundo a unirse a ellos en asumir estas verdades vitales. (Vea las “Declaraciones oficiales” en nazarene.org.)

El envolvimiento de muchos nazarenos en esta conversación revela el deseo sincero de afirmar nuestros objetivos misionales. Ellos están intentando de alcanzar a las culturas emergentes que nos rodean, a la vez que articulan de forma clara la interpretación ortodoxa de las Escrituras y de la teología.

Juan Wesley, el fundador del Metodismo, y un firme creyente del poder del Espíritu Santo para santificar y limpiar el corazón de toda maldad, interactuó intencionalmente y forzosamente con las necesidades sociales que le rodeaban. Siguiendo esa misma tradición, P.F. Bresee estableció la primera “Iglesia del Nazareno” con un enfoque tanto en las necesidades físicas como espirituales de la gente, a su vez llamando a las personas a comprometerse totalmente con Cristo y con la llenura del Espíritu quien limpia y purifica nuestro corazón.

Todos los nazarenos están comprometidos con este objetivo, incluyendo aquellos que están ministrándole a las culturas emergentes.

Cualquiera que se envuelva en una conversación de esta naturaleza lleva consigo el riesgo de ser malentendido o clasificado con posiciones que no son saludables o apropiadas. Los asuntos envueltos en discusiones como estas tienden a ser complejos. La comunicación a veces se da en un tono de voz inapropiado.

Sin embargo, es nuestra esperanza y oración que aquellos en la Iglesia del Nazareno que decidan envolverse en esta conversación lo hagan con gracia y humildad. Creemos que es posible ir más allá de las caracterizaciones erróneas, para asumir lo que es legítimo y rechazar cualquier posición heterodoxa sin duda alguna.

La Junta de Superintendentes Generales está envuelta en continuo estudio y conversación acerca de este tema con múltiples eruditos, pastores, superintendentes de distrito y laicos nazarenos. Cada uno de los superintendentes generales continúa orando y buscando cuidadosamente lo mejor y lo verdadero en cuanto a todo lo relacionado a las Escrituras y a la misión.

Aunque la Junta no afirma aquello que es herético, sí anima a los nazarenos, aquellos que son parte de una iglesia de santidad que cumple con la gran comisión, a tener conversaciones saludables entre sí.

Mantengamos nuestros ojos puestos en Jesucristo quien vivió, murió y fue resucitado para salvar a los perdidos y quebrantados del mundo entero. Él regresará para poner todo en orden. La misión que Él le dio a su Iglesia fue la de anunciar y encarnar el Reino en el mundo, alimentar al hambriento, vestir al desnudo, y visitar al enfermo y encarcelado. La misión de Jesucristo es nuestra misión también.

Junta de Superintendentes Generales

Agosto del 2010