El superintendente general emérito Don Owens sugirió una vez que todo movimiento de Dios tiene una declaración convenida. Creemos que la Iglesia del Nazareno nació en el corazón de Dios y que continúa como una expresión del mover de Dios en nuestro mundo.

Hace un siglo atrás, la iglesia demostró un gran nivel de genialidad cuando expresó los elementos innegociables – un declaración convenida – de fe bíblica por medio de ocho declaraciones simples, pero profundas, contenidas en el Manual de la Iglesia del Nazareno:

 Declaración convenida de fe

20. Reconociendo que el derecho y el privilegio de las personas a la membresía de la iglesia se basan en que sean regeneradas, sólo requerimos las declaraciones de fe que son esenciales en la experiencia cristiana. Por lo tanto, consideramos que es suficiente creer en las siguientes declaraciones breves. Creemos: 

20.1. En un solo Dios —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

20.2. Que las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, dadas por inspiración plenaria, contienen toda la verdad necesaria para la fe y la vida cristiana.

20.3. Que el ser humano nace con una naturaleza caída y, por tanto, está inclinados al mal y esto de continuo.

20.4. Que los que permanecen impenitentes hasta el fin, están perdidos eternalmente y sin esperanza.

20.5. Que la expiación por medio de Jesucristo es para toda la raza humana; y que todo aquel que se arrepiente y cree en el Señor Jesucristo es justificado, regenerado y salvado del dominio del pecado.

20.6. Que los creyentes deberán ser enteramente santificados, subsecuentemente a la regeneración, mediante la fe en el Señor Jesucristo.

20.7. Que el Espíritu Santo da testimonio del nuevo nacimiento y también de la entera santificación de los creyentes.

20.8. Que nuestro Señor volverá, que los muertos resucitarán y que se llevará a cabo el juicio final. 

En estos días de experimentación e investigación teológica, a la Junta de Superintendentes General le parece prudente establecer un énfasis especial en algunas de nuestras declaraciones de fe.

Creemos en Dios, quien se nos ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Él es amor y luz; eterno e infinito; soberano del universo; santo en naturaleza, atributos y propósito; omnipotente, omnisciente y omnipresente.

Creemos en la inspiración y la autoridad de las Sagradas Escrituras. Afirmamos que la Palabra de Dios es la fuente de revelación primaria para conocer a Dios. El Dr. H. Orton Wiley, quien ayudó a formar nuestra teología durante nuestros años formativos, escribió: “Concluimos que las Escrituras fueron dadas por inspiración plenaria … de tal manera y de tal grado que la Biblia se convierte en la palabra infalible de Dios, autoritaria como Regla de Fe y Práctica en la Iglesia” (Teología Cristiana, Vol. 1, p. 170).

Creemos en la unicidad de Jesucristo. “Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Creemos que “en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Creemos que, subsecuente a la regeneración, los creyentes han de ser enteramente santificados por medio del Espíritu Santo. Además, creemos que por medio de la entera santificación el corazón del creyente es lavado de todo pecado y que el creyente, lleno del Espíritu Santo, es capacitado para amar a Dios con todo su corazón, alma, mente y fuerza, y amar a otros como a sí mismo. Creemos que el crecimiento en gracia y las disciplinas espirituales son una necesidad de por vida para vivir enteramente santificados a la voluntad y propósitos de Dios.

Creemos en la Iglesia, “el pueblo del pacto de Dios renovado en Cristo” (Manual, párrafo 11), como la expresión visible de la presencia y misión de Dios en nuestro mundo.

¡Estamos unidos en esta declaración de fe!

Efesios 4:12-13 nos hace entender que como creyentes debemos esforzarnos “para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.” La Biblia declara que esto evitará que seamos llevados por todo viento de doctrina que sopla sobre el plano religioso.

Instamos a nuestras iglesias, nuestras instituciones educativas, y a nuestro pueblo en general a sostener estas declaraciones de fe. Dejemos a un lado todo aquello, sea lo que sea, que nos distraiga de nuestra misión de hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones.

--La Junta de Superintendentes Generales

febrero del 2010