
Los predicadores itinerantes intrépidos del circuito metodista que viajaron por los caminos y senderos accidentados de las montañas Catskill de Nueva York dejaron una impresión indeleble en Phineas Bresee. Sus ancestros habían estado comprometidos con el calvinismo-Los Huguenots franceses que huyeron de la Francia católica por seguridad a la tierra protestante de Holanda. Varias generaciones más tarde, los registros de la Iglesia Reformada Holandesa en Albany, Nueva York, son testigos de la lealtad persistente de la familia al Calvinismo en los años inmediatamente después que ellos emigraron a las colonias americanas. Pero la historia familiar eventualmente se cruzó con la historia del metodismo global. Conforme el metodismo americano se extendió, los Bresee fueron confrontados por la proclamación de los predicadores itinerantes metodistas del circuito de la gracia libre, empoderamiento de la libre voluntad y de la vida santa. Algunos de los Bresee, fueron atraídos a esta nueva doctrina, cambiaron su alianza y se unieron a la causa metodista durante los años de su crecimiento explosivo en la temprana república americana. Sin ningún tipo de alusión de ironía, Phineas Bresee se refirió más tarde al metodismo como la “fe de mis padres”.
Nació en una casa del campo en la víspera de Año Nuevo de 1838. Sus padres fueron Phineas Phillip Bresee y Susana Brown de Bresee. Cuando todavía él era joven, salieron del campo y abrieron una tienda general en West Davenport, Nueva York.
Las sociedades metodistas alrededor de su casa de su niñez en West Davenport, Nueva York, mantuvieron viva la religión del “corazón caliente” y proveyeron estructura al desarrollo espiritual de Bresee. A la edad de dieciséis años él se arrodilló ante la barandilla de un altar metodista, después de profesar su fe en Cristo. Era el año 1856. Muy pronto sintió deseos rápidos de entrar al ministerio y recibió su licencia metodista.
Sin embargo, el ministerio de Bresee continuó en un territorio bastante diferente al del Estado de Nueva York. En 1857 su padre se mudó con su familia a Iowa, al centro de los Estados Unidos. Las montañas de Nueva York ahora estaban bastante lejos de él. El terreno de Iowa era casi toda pradera. El ayudó a su familia a mudarse, luego entró al ministerio metodista más tarde ese año como predicador asistente en la Conferencia de Iowa. Recibió su propio circuito de iglesias al año siguiente.
La Iglesia Metodista no sólo le proveyó un lugar para responder a su llamado sino que también le proveyó con una novia, María Hebbard, hija de Horacio Hebbard, un líder de clase metodista de mucho tiempo cerca de la casa de la niñez de Bresee. El regresó al estado de Nueva York en el verano de 1860 para desposarse con María, luego la llevó al oeste para compartir su nueva vida en la pradera. Siete hijos eventualmente nacieron en la familia: cuatro hijos y tres hijas. La pequeña Lily murió muy pequeñita pero los otros hijos llegaron a la madurez.
En 1859 Bresee fue ordenado diácono por el Obispo Mateo Simpson. El obispo Simpson era uno de los grandes obispos-eran tan reconocido que él predicó en el funeral de Abraham Lincoln en Washington, D. C., y otra vez en el funeral de Lincoln en su pueblo natal de Springfield, Illinois. Simpson era uno de los dos héroes en el ministerio de Bresee. Dos años más tarde, después que él había demostrado que era valioso como pastor, Bresee fue ordenado como presbítero por el obispo Levi Scott.
El ministerio de Bresee creció en forma variada. El sirvió en pastorados rurales encargado con dos o tres puntos-los circuitos de Pella y Galesburg por ejemplo, tenían múltiples congregaciones de las cuales él era responsable. Pero con el tiempo los múltiples congregaciones abrieron paso a pastorados de iglesias grandes y únicas en Chariton, Red Oak y otras comunidades crecientes, y en centros urbanos como Des Moines y Council Bluffs. Bresee también sirvió como superintendente de distrito, como delegado de su iglesia a la Conferencia General, y dedicó muchas horas a la Universidad Simpson, uno de las cuatro escuelas metodistas de Iowa. Por muchos años él sirvió como uno de los regentes de la Universidad Simpson, y cuando la escuela estuvo amenazada de ser extinguida por falta de finanzas adecuadas, a Bresee se le dio la tarea de diseñar un plan para salvar las finanzas de la escuela, y luego se le dio la responsabilidad de ejecutar su propio plan. Su plan fue un éxito. La universidad se salvó de la ruina financiera y hoy en día es la universidad metodista en Iowa más prominente.
Bresee siempre vio el metodismo como un movimiento de avivamiento. El siempre consideró su rol pastoral como compatible completamente con su rol de predicador de avivamientos. Su participación personal en el movimiento de santidad norteamericano, sin embargo, se desarrolló gradualmente, en un tiempo bastante largo.
Al final de su primera década de ministerio pastoral, Bresee enfrentó una batalla difícil con la duda. Su vocación en el ministerio- y quizás su propia fe- fue cuestionada. El era, en este tiempo, el pastor en Chariton, Iowa. Reflexionando más tarde, él afirmó: “Mi religión no satisfizo mis necesidades”. Así que, en una noche de invierno muy nevada después de predicar un fuerte mensaje evangelístico que pareció no persuadir a nadie más, Bresee fue el único que se arrodilló ante el altar. Allí en frente de su congregación, Bresee oró y recibió la bendición que más tarde el llamó su “bautismo con el Espíritu Santo”, aunque él admitió más tarde que él no se había dado cuenta completamente en ese momento qué es lo que había recibido. Pero una cosa si sabía de seguro: la experiencia de esa noche había satisfecho su necesidad.
En 1883 Bresee se mudó con su gran familia al sur de California. El había contemplado esa mudanza por varios años. Su decisión de mudarse en 1883, sin embargo, siguió un mal plan de inversión en donde el fraude había sido evidente. Por dos años, Bresee había animado a sus colegas pastores metodistas invertir en un plan que les ayudaría a incrementar sus pensiones cuando se jubilaran. Demasiado tarde, él descubrió que había sido engañado y que otros que habían seguido su consejo habían sido engañados también. Su reputación no fue seriamente dañada por este asunto, y continuó teniendo buenos prospectos allí en Iowa, pero la situación le molestó muy profundamente. Eso empujó a Bresee a considerar mudarse a California como oportunidad para comenzar de nuevo. Así que, al igual que su padre anteriormente, Bresee en su vida mediana se mudó con su familia al lejano oeste. No sólo esto: En dos años después de mudarse a California, Bresee había devuelto a cada ministro en Iowa que había perdido dinero al seguir su recomendación, y desde ese momento en adelante, él urgió fuertemente a los ministros mantener sus ministerios alejados de los negocios.
La familia de Bresee llegó a California por tren un poco antes de la reunión anual de la Conferencia de California del Sur. El fue presentado a un nuevo grupo de clérigos y después se sorprendió cuando se le asignó como pastor de la Iglesia Fort Street en Los Ángeles, la mejor asignación en la Conferencia de California del Sur. Esta iglesia prominente conocida hoy en día como la Primera Iglesia Metodista Unida de Los Ángeles. Cada uno de los subsecuentes pastorados de Bresee fue también en la gran área de Los Ángeles. Durante cuatro años como pastor de la Iglesia Metodista Episcopal de Pasadena, él dirigió a una congregación creciente que prosperó bajo su predicación. Muchas otras características de su ministerio en Iowa se repitieron en California: pastorados importantes; servicio a la universidad metodista local-en este caso la escuela conocida hoy como la Universidad de California del Sur; delegado en 1892 a la Conferencia General de la Iglesia Metodista Episcopal; y otra vez asignado para ser superintendente de distrito, esta vez, en el distrito de Los Ángeles.
Temprano en el ministerio de Bresee en California, hubo algunas personas laicos clave, especialmente en la congregación de Fort Street, que le pusieron en contacto con la Asociación Nacional de Santidad. Leslie F. Gay fue especialmente muy importante aquí. Gay le presentó a Bresee figuras claves de la ANS y más tarde siguió a Bresee a la Iglesia del Nazareno, donde Gay llegó a ser un defensor destacado de las misiones nazarenas. La participación de Bresee en la asociación nacional de Santidad se fue profundizando al paso de los años. A mediados de 1890, él era uno de los vice-presidentes de la asociación nacional y predicaba regularmente en sus reuniones campestres y convenciones en el Medio oeste y Oeste norteamericano.
Bresee se había mudado a Los Ángeles en la víspera de sus florecientes años. Mientras la población de la ciudad se elevó así también los desafíos de la urbanización rápida. Los inmigrantes japoneses y chinos, trajeron a los Estados Unidos la “mano de obra barata”, se mezclaron con los hispanos y los anglos. Bresee no tuvo miedo de la creciente diversidad étnica de Los Ángeles. Él lo consideró como una oportunidad para el evangelismo.
Pero otro aspecto de la urbanización que le molestó grandemente: una creciente subclase de pobres urbanos, atrapados en los ciclos de la desesperación, el alcoholismo y la adicción. En 1894 él solicitó urgentemente a su obispo permiso para pasar el año siguiente como pastor de la Misión Peniel, un ministerio independiente en los tugurios de Los Ángeles. La Misión Peniel no era un ministerio de la iglesia metodista, así que la petición de Bresee era bastante poco común para ese tiempo. Fue negada, y entonces Bresee convencido de que Dios le había llamado a esta obra, solicitó y recibió de la Iglesia Metodista un estatus especial llamado “situación” –en efecto, jubilación temprana. Liberado del sistema metodista de asignaciones, él dio sus servicios ese año a la Misión Peniel, cooperando con J.P. Widney, un prominente médico y educador de Los Ángeles, y con los fundadores de la Misión Peniel, T.P. y Manie Ferguson.
Los arreglos fracasaron. Dos estrategias para alcanzar al pobre entraron en conflicto. Los Ferguson querían ministrar primariamente a los que iban de paso. Bresee estaba convencido que el pobre del área urbana necesitaba fuertes iglesias de familias en su medio para dar estabilidad a sus vidas y vecindarios.
Al final de un año, Bresee y Widney se separaron de la misión y con un núcleo fuerte de laicos organizaron una congregación independiente en Octubre de 1895. Por sugerencia de Widney, tomó el nombre de Iglesia del Nazareno. Bresee y Widney fueron elegidos co-pastores y “superintendentes generales de por vida”. Widney dejó la iglesia en 1898, conforme su entusiasmo por los avivamientos menguaba y sus creencias personales se apartaban de la ortodoxia protestante tradicional.
La congregación en Los Ángeles creció en forma ascendente hasta llegar a los 1,000 en membresía bajo la guianza pastoral de Bresee. Nuevas iglesias se formaron en el área de San Francisco en 1898. Por el año 1905 Los Ángeles ha tenido varias iglesias nazarenas, incluyendo una congregación mexicana. El movimiento se fue extendiendo a lo largo de la costa pacífica, y hubo congregaciones en el medio oeste, incluyendo una iglesia grande en Chicago. Un alcance substancial hacia los inmigrantes japoneses se desarrolló en California del Sur.
El tiempo de Bresee estaba ocupado con tareas diversas. El editó El Mensajero Nazareno, un boletín largo semanal que sirvió como una línea primaria de comunicación entre las iglesias, pastores y laicos. El llegó a ser presidente de la Universidad Bíblica del Pacífico (ahora la Universidad Nazarena de Point Loma) que miembros de su congregación comenzaron en Los Ángeles. Y continuó sirviendo como pastor a tiempo completo de la Primera Iglesia de Los Ángeles hasta 1911.
El también dio atención gradual a la unión de las iglesias de santidad que estaban dispersadas a lo largo de los Estados Unidos. Él puso su confianza grandemente sobre el Rev. C.W. Ruth, su asistente del superintendente general, para negociar las uniones en 1907 y 1908 que trajo a tres denominaciones separadas en una unión orgánica llamada Iglesia Pentecostal del Nazareno.
La primera unión ocurrió en Chicago, Illinois. Aquí, en la Primera Asamblea General, cincuenta congregaciones dirigidas por Bresee se unieron con un grupo del este de los Estados Unidos con casi la misma cantidad de congregaciones. Bresee fue elegido como el primer superintendente del cuerpo unido. Pocos días después, H.F. Reynolds del este fue elegido como su colega.
Al año siguiente, en Pilot Point, Texas, la Segunda Asamblea General, trajo a un grupo del sur, la Iglesia de Cristo de Santidad con aproximadamente 75 congregaciones a la unión. Un tercer superintendente general, E. P. Ellyson de Texas, se unió a Bresee y Reynolds en la Junta General de Superintendentes. Esta segunda fusión constituyó la Iglesia del Nazareno como una iglesia nacional verdadera por todos los Estados Unidos.
La manera llena de gracia con que Bresee se desempeñó en la posición de superintendente general le hizo atractivo a muchos y jugó un rol significativo en llevar a cabo esta unión de iglesias de santidad. J.B. Chapman, uno de los líderes sureños que vino al cuerpo unido en Pilot Point, reflexionó en lo que significaba Bresee para aquellos de la generación fundadora. Chapman escribió: “La primera vez que vi al Dr. Bresee en el púlpito fue cuando se levantó para dirigir el servicio devocional en la tarde de la apertura de la Asamblea General de 1908. Su apariencia patriarcal me impresionó tanto que estaba más o menos preparado para la maravillosa predicación que dio de Isaías capítulo 60…Era la presencia y el porte y énfasis del hombre que hizo la impresión y constituyó esto como una ocasión de una vida-sí, aun de un siglo. Sospecho que era el clímax de la vida y ministerio del Dr. Bresee, y sospecho que era el clímax de la vida para muchos de nosotros que estuvieron allí”.
Bresee sirvió como el superintendente general de la iglesia hasta su muerte en 1915. En la Cuarta Asamblea General de ese año, los delegados rápidamente se dieron cuenta que él estaba muriendo y que no estaría con ellos otra vez, así que le honraron en los últimos días del cierre de la asamblea. En una ceremonia conmovedora, un grupo selecto de fundadores de la iglesia en otras partes de Estados Unidos vinieron juntos alrededor de Bresee. La Reverenda Mary Lee Cagle le presentó un bouquet de rosas , y el primer superintendente general fue honrado como un símbolo viviente del ideal que había traído a la Iglesia del Nazareno a la existencia: unidad en santidad.
Unas semanas más tarde, Bresee murió en la casa de su hijo en Los Ángeles donde había residido desde que había salido del ministerio metodista. La Iglesia del Nazareno ha tenido otros grandes líderes, pero ninguno ha sido tan ampliamente admirado ni profundamente atesorado como Phineas F. Bresee.