Amor recíproco

Benaia Freire Furtado ya había pasado por muchas cosas en su corta vida cuando fue apadrinada por primera vez siendo niña en Brasil.

Su padre había muerto recientemente, luego de la muerte de un amigo cercano tan sólo seis meses antes. Benaia se mudó con su madre y hermano a una nueva ciudad, donde no tenían amigos ni familiares. Ella solo tenía 6 años.

«Pensaba, 'OK, Señor, quieres llevarnos a todos, ¿no es así?'», recuerda.

Después de que su padre murió, Benaia no habló durante cuatro meses. Los dos tenían un vínculo estrecho, y él era su modelo en cuanto a el amor de Dios. Su trabajo como pastor lo mantenía siempre ocupado, sin embargo jugaba con sus hijos a menudo y oraba con ellos antes de ir a la cama todas las noches. Los recuerdos que Benaia tiene de su padre han tenido un profundo impacto en su vida.

 «Mi padre fue un papá increíble, y sé que está con el Señor y estoy agradecida», dice ella. «Pero a la edad de 6 años, no siempre entiendes completamente lo que está sucediendo».

El espacio por llenar que dejó el padre de Benaia fue grande. La familia tuvo que lidiar con las emociones de la pérdida y además enfrentaron dificultades financieras. Era difícil para la madre de Benaia pagar las necesidades básicas; por ejemplo, le era casi imposible pagar los costos escolares de sus hijos.

Sin embargo, cuando Benaia y su hermano fueron aceptados en el programa de apadrinamiento de Ministerios Nazarenos de Compasión, la educación se hizo posible.

«Dios nos bendijo», dice Benaia. «Tuvimos la bendición de recibir ayuda de alguien que no conocíamos».

Amor desde lejos

No mucho después de la muerte de su padre, la familia se mudó a la ciudad de Itajaí, Brasil, en respuesta al llamado de su madre al ministerio. Al ser tan sólo una niña, la mudanza causó otro impacto importante en la vida de Benaia. Sin amigos, a menudo se sentía muy sola. El apadrinamiento le permitió obtener una educación, lo que fue crucial para garantizar oportunidades para un futuro lleno de esperanza, pero también proporcionó un importante aspecto relacional a su vida.

«Es algo que te da esperanza porque sabes que hay alguien que te cuida», dice Benaia. «Los niños que son patrocinados hoy saben que hay alguien que los cuida, y eso trae esperanza porque Dios. . .enviará a otras personas a ayudarse mutuamente. Es realmente importante».

La patrocinadora de Benaia fue Judy Veigl, quien trabaja en el Nazarene Global Ministry Center en Kansas, Estados Unidos. Judy dice que siempre tuvo un corazón para las misiones, y le fue emocionante estar conectada con alguien en otro país.

«Dios toma algo que alguien más hace y lo hace grande para alguien», dice Judy. «Es un privilegio ser parte de eso".

Judy ha estado patrocinando niños por muchos años. Ella cree que la educación es vital para el desarrollo de los niños. Ella trata de recordar la emoción que solía sentir ir a la escuela y espera poder ayudar a generar eso para los niños de todo el mundo.

«Me parece que todos podemos y debemos hacer nuestra parte, sea lo que sea, para ayudar a alguien», dice Judy.

La parte que Judy jugó en la vida de Benaia terminó siendo significativa. Hoy, Benaia trabaja como maestra en parte debido a su experiencia como niña apadrinada. A través del apadrinamiento, su madre podría asegurarse de que su hija pudiera graduarse de la escuela secundaria. Benaia incluso pudo continuar obteniendo una especialización postsecundaria en educación mas adelante.

Por supuesto, en ese momento, Benaia no tenía intención de estudiar educación. Sintió que Dios podría estar llamándola para ser maestra, pero en su lugar tenía la intención de obtener un título en comunicaciones. Luego recibió una beca inesperada del gobierno. Sin embargo, la beca era solo para estudiantes aspirantes a un título de educación. Durante meses, quedó devastada.

Ahora, sin embargo, ella está agradecida y dice que no puede imaginarse haciendo otra cosa.

«Creo que todo tiene un propósito en el reino de Dios, y lo que soy hoy en día, es el resultado de mi infancia», dice Benaia. «Hoy trabajo con niños para devolver parte de lo que se hizo por mí, y me encanta. Nunca podré devolver totalmente lo que se hizo por mí, pero una forma simple [de intentarlo] es trabajar con niños».

Dos vidas se unen

Judy y Benaia nunca se conocieron en persona, y Judy no tenía idea de qué impacto tuvo su patrocinio en la vida de Benaia en la edad adulta. Habían pasado muchos años desde que Benaia terminó la escuela secundaria y el patrocinio terminó, y los dos no se habían mantenido en contacto.

Inesperadamente, se volvieron a conectar el 25 de junio de 2017. Benaia y Judy estaban ambas en la Asamblea General cuadrienal de la Iglesia del Nazareno. Durante el servicio del domingo por la noche, Benaia fue invitada a subir al escenario. Sabía que le habían pedido que hablara sobre su experiencia con el apadrinamiento de niños. Lo que ella no sabía es que Judy también sería invitada al escenario. La reunión fue una sorpresa para Benaia, que acababa de decirles a todos los presentes que continúa orando por Judy hasta el día de hoy.

«No se parecía a ninguna experiencia que haya tenido», dice Judy sobre la reunión. «[Fue] muy especial y gratificante: ver en persona a alguien con quien estuviste conectada hace mucho tiempo ...»

- Publicado con permiso de la edición de invierno de NCM Magazine de 2017

 

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